¡Madre tierra!
Palemón Vargas H.
I
¡Oh, Madre tierra!
Tienes en tu regazo y en la memoria nuestros sentimientos.
¿Acaso también el orgullo de sentirnos completamente dueños de ti?
Mancillan tu silueta, tu piel y tu alma
Asesinando tus pueblos, ríos y ,montañas
: ¡Son tus hermanos! Dicen los abuelos
Eso, es cosa de viejos, no de nosotros
Gritan ellos
Los valles, los caminos ya no son tuyos, madre.
Los cielos que alumbran despreocupadamente,
son motivos también de su codicia.
Traen la conciencia arrugada
Cual costra de encino muerto
Con la inteligencia sumida
En sus planes de muertes.
Destellan sus miradas ambición y desprecio.
Gobierna en ellos el perverso pensamiento único:
¡De yo solo yo. Y Nadie más!
Se empeñan en desmoronar
El “nosotros” de los pueblos
Para matar el alma, enraizada
en las profundidades de la madre tierra
Hablamos menos, Madre
Porque de un tajo quieren callarnos
al jilguero y al zenzontle.
El manantial y el rocío en silencio cantan
Los sones tiernos de los abuelos.
¡Inventaron la jaula, para enjaular nuestro pensamiento!.
¡con el brillo del dinero quieren aprisionar el sentimiento!.
Las fábricas y maquilas ¡Oh, Madre tierra!
No respetan la vida, el acto sublime de la creación eterna
Aniquilan la creatividad y la inventiva de nosotros
Con la mentira de crear riqueza-basura para tener la vida.
la vida de los ricos y la muerte de los pueblos
¿Es acaso el futuro de los pueblos del mundo entero
las invasiones, los despojos, el exterminio sin piedad alguna
y las muertes en cada rincón de la tierra?
Llegará el momento que el dinero su valor pierda,
Y sus dueños queden engarrotados
cual siluetas de monedas raídas en el cuerpo entero
y el alma calcinado en obscuros plásticos
que son su invento..
Habrán comprado todo quedándose con nada.
Más que cenizas de dólares falsos en su corazón enano,
que será su infierno.
Cuando no haya que comer ni comprar.
Entonces, habrán tumbado de un hachazo el pensamiento,
la vida, la existencia humana en el universo.
Tal como el árbol muere sin consuelo por el hacha,
Cuando la ambición mata el alma y el sentimiento.
Fanáticos son ahora de su ciencia.
Matando gentes y clonando vidas
Creyendo que son dueños toda conciencia
Y de ti Madre, que somos tus retoños.
¡Madre tierra!
¿Cuanto más resistirás de esta rebeldía,
Que agoniza la vida reviviendo la muerte?
Sabemos madre, que los pueblos del mundo entero
Somos tus hijos, que por vivir te cuidan y te aman
Pero llegan otros que destruyen todo:
tu vestido, tu esencia sin compasión alguna.






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