III
TRABAJO-TEQUIO:
• Dualidad de energía / potencial de transformación / Dinámica de interacción comunal.
La dualidad: Trabajo-Tequio, significa que a partir del trabajo, fuerza-energía inherente que posee todo ser humano, exteriorizamos las potencialidades, facultades, capacidades, aptitudes, tendencias, dones y talentos que transforman a la persona, a la familia y a la comunidad. El trabajo es el que une a la persona con la naturaleza y con su entorno en general, en un acto de interacción y de transformación constante y permanente.
Hablamos de tequio, que es el trabajo obligatorio y gratuito a la comunidad, para decir que, del trabajo en general, hay que aportar una parte de esa fuerza al pueblo por medio del tequio, como un acto de corresponsabilidad, de reciprocidad del comunero con su pueblo. Es un acto de reconocimiento que solamente el pleno desenvolvimiento humano se alcanza viviendo, participando y aprendiendo de la vida en comunidad y que, entre todos tenemos que conservarla y mejorarla. Esto es una obligación de pertenencia y de conciencia comunitaria. El tequio, es el desprendimiento de la energía personal hacia la comunidad, una forma de complementariedad entre el ser humano y su espacio de vida permanentre; en este sentido, el concepto trabajo se considera como la fuerza transformadora de la realidad humana y material.
Hablar de tequio, es hablar de la estructura fundamental de organización vivencial de la comunidad. Solamente a través del tequio los pueblos originarios han podido sobrevivir de los embates de la modernización del capitalismo. Con el tequio la persona del pueblo se identifica, fortaleciendo su conciencia de pertenencia y de su dignidad. En todos los espacios de interacción comunitaria está presente el tequio.
La pedagogía del tequio
A reserva de profundizar esta institución dinamizadora de la vida comunitaria, decimos que, el tequio juega un papel importante en el aprendizaje comunal. Y por eso, esbozamos una visión general, ya que el tequio es la columna vertebral de la estructura cultural, económica, política y social de la comunidad. Además, cumple la función didáctica y pedagógica.
Cuando los comuneros se reúnen para desempeñar un trabajo a favor de la comunidad, lo hacen a través del tequio. En esta actividad participan hombres y mujeres, niños, jóvenes y adultos dependiendo del tipo de trabajo. El tequio, tiene la característica especial, en cuanto que se convierte en un espacio dinámico de aprendizaje solidario, es decir, el que no sabe o no conoce una actividad determinada aprende haciendo el trabajo, no para él sino para su comunidad, por medio de los que saben actividades específicas como: albañilería, carpinteros, herreros, adoberos, etc. Bajo este espíritu del tequio esta forma de trabajo lo tomamos en cuenta como una técnica pedagógica.
A través del tequio se alcanzan diversos aprendizaje: recíproco, solidario, cooperativo, de resultados, significativo, generativo, etc. Solamente con el tequio hay acción y movimiento comunal. Por eso, afirmamos que sin tequio no hay pueblo originario. Continuaremos…






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