lunes, 19 de enero de 2015

Pensamiento y cosmovisión ayuujk IV-V

IV
PUEBLO-HUMANO
Dualidad de identidad,  de dignidad, de conciencia de pertenencia  y de trascendencia comunitaria.
Por Palemón Vargas Hernández
Esta dualidad significa que el pueblo (como conjunto de habitantes y como territorio) es el posibilita un espacio, una organización de convivencia, de seguridad, en tanto que el ser humano, en su conjunto, y en el transcurso de su evolución filogenética, crea el pueblo, dándole una identidad y que el pueblo proporciona a su vez esa misma identidad y dignidad, a cada uno de los habitantes, de tal manera que se establece una reciprocidad existencial entre el pueblo y el comunero ciudadano. El ser humano crea la cultura, como una forma específica de concebir y de vivir la vida con la naturaleza y el cosmos, en un tiempo y espacio determinados. El pueblo (los habitantes) define un espacio, un territorio para la creación y recreación de la cultura y existencia que los identifica.
Entonces al ser miembro de un pueblo se adquiere una identidad y la conciencia de pertenencia. El pueblo como espacio de desenvolvimiento humano, el comunero-ciudadano logra exteriorizar las potencialidades, en la convivencia con los demás habitantes de la comunidad.
En este espacio se ubica el hogar-familia, donde recibe los primeros cuidados y atenciones emocionales y de alimento el recién nacido; percibiendo el calor de la madre, sus emociones,  sentimientos y, la seguridad en su persona. Aquí aprende las primeras palabras de la lengua materna para transmitir su  pensamiento. Interioriza los  fundamentos de la cultura propia.
Los espacios familiares y comunales juegan un papel importante de desenvolvimiento, de descubrimiento y de exteriorización  de las potencialidades humanas. En esta vida en comunidad, la persona asimila, con el transcurso de los años, la conciencia de pertenencia, que se manifiesta en la identidad cultural,  al mismo tiempo que logra el respeto y la dignidad al ser un käjpjää’y  (pueblo-humano).  Lo que significa que la individualidad se adquiere a partir de la convivencia social.
Agregamos, que el pueblo no es solamente el espacio físico de asentamiento y conglomerado de casas, sino el espacio de vida biológica, espiritual, emocional y racional;  en donde se vive: creando, recreando y re-inventado continuamente los valores que sustentan la vida en comunidad. La dinamización de los valores culturales es lo que fortalece la conciencia comunitaria. Sabemos que la realidad existencial se presenta en  dualidades complementarias, múltiples e interrelacionadas DCMI, en donde el actor fundamental es el PUEBLO-HUMANO (käjpjää’y); depositario de la filosofía y la cosmovisión de los abuelos.
En la cotidianidad nuestro idioma materno nos va precisando las dimensiones de la vida comunal, mediante el difrasismo. Estas palabras  se complementan para describir claramente y completa una idea. Por eso, cuando hablamos de: tierra-vida, trabajo-tequio  y, pueblo-humano, decimos que son dualidades complementarias y  además, son múltiples. De esta multiplicidad se interrelacionan para lograr lo que se conoce en nuestro idioma como: tä’äky jujky’äjtën-vida que se teje; ääts wïnmää’ny raíz de pensamiento enredando
Aquí hablamos de las dualidades que se complementan, cuya existencia es incompleta sin el otro concepto. Aun aquellos conceptos que se perciben completas, sin embargo no se conciben su existencia sin el otro. Aquí no se puede hablar de oposición sino más bien de un sine     quan non los cuales no se oponen sino que se condicionan para que ambos desenvuelvan la existencia en la realidad. Por ejemplo: día-noche, salud-enfermedad, alto-bajo, frío-caliente, etc. Los cuales deben entenderse como dualidades que sirven para establecer comparaciones en términos graduales, ya que no puede hablarse de uno sin hablar del otro.  
Repetimos que hay múltiples dualidades que se complementan. Al referirnos de las dualidades complementarias, percibimos que son  dos realidades que la conforman, que tienen la característica de existir de manera autónoma, pero incompleta, y que solamente se complementa con el otro concepto para lograr una idea completa. Así concebimos las dualidades de: tierra-vida, trabajo-tequio, pueblo-humano con toda la multiplicidad de implicancias inter-relacionales, que permea y teje la vida en comunidad.
Por otro lado, hablamos de complementariedad en dos sentidos: lo biológico y, lo social. Aquí nos abocamos en la complementariedad comunitaria. Decimos, que la complementariedad es la coincidencia en la percepción e interpretación de una realidad, en un determinado tiempo y espacio; que es, en este caso, la toma de conciencia, que empuja a la organización, para emprender acciones conjuntas, para transformar esa realidad identificada. Continuaremos…..

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